La Mancha es tierra de seguidillas y con el fin de rendir homenaje y reconocimiento a esta pieza musical y baile de nuestra tierra, nace
este festival en el año 1980 instituido por el Ayuntamiento de Ciudad Real, a través de la Concejalía de Festejos, que, organizado por la Asociación de Coros y Danzas en colaboración con el Grupo Mazantini, se
viene celebrando en nuestra capital dentro de los actos organizados con motivo de la Fiesta de la Pandorga. Este festival a diferencia del Internacional, que también organiza esta Asociación, únicamente acoge a
grupos nacionales A lo largo de las veintiseis ediciones ya celebradas, se han podido ver o recibir a grupos de toda la geografía nacional, dándonos a conocer lo más rico y variado de su folclore, fandangos,
boleros, jotas y muy especialmente todo tipo de seguidillas: gallegas, pasiegas, guipuzcoanas, zamoranas, aragonesas, valencianas, murcianas, saltonas, pero sin dejar a un lado nuestra singular seguidilla
manchega, que, sin duda, ha sido la que más ha trascendido en la coreografía española. El Grupo Mazantini de Ciudad Real, ha venido actuando como grupo anfitrión en todas las ediciones, salvo en el año 1982, al
coincidir con la gira que el grupo realizó por distintas ciudades del Japón, siendo en esta ocasión representada Ciudad Real, por el Grupo de Alcázar de San Juan. Este año se celebra el día
30 de Julio en el Auditorium de La Granja.
ORGANIZA: Asociación de Coros y Danzas de Ciudad Real
PATROCINA: Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real
PRESENTADORA:
María del Pino Fuentes de Armas
FECHA DE
CELEBRACIÓN
30 de Julio del 2005
LUGAR
Auditorio de La Granja.
HORA
22,30 Horas
Estos mismos grupos, participarán el día 31 de Julio, en el desfile y posterior ofrenda a la Virgen del Prado, así como en la actuación que se celebrará en los jardines del Prado, dentro de los actos programados con motivo de la Fiesta de la Pandorga.
LA
SEGUIDILLA MANCHEGA
El baile
ha sido desde siempre un signo representativo del grado de
cultura de un pueblo. Los hombres han expresado a través de
sus danzas sus sentimientos religiosos, sus costumbres
sociales y políticas, sus afanes agrícolas y guerreros, sus
amores y pasiones, sus emociones nobles y felices. En la
historia de la danza, como expresión humana de sentimientos.
Con la
palabra seguidilla se
designa la poesía popular que acompaña la danza. Su tema es
siempre el amor, la alegría, los celos, la cólera y la
reconciliación. El folklore Manchego, tiene una fisonomía singular,
que concuerda con el entorno geográfico, tiene ese encanto de
claridad, sencillez y elegancia
que llega a emocionar.
Sobre el
origen del la seguidilla
manchega no se ponen de
acuerdos los historiadores, la seguidilla o baile "del bien
parado" (posición de desplante o cierre que adopta la pareja
de danzantes al finalizar cada copla) acaba por implantarse
como principal baile español, cuyos orígenes de remontan al
siglo XV.
El ritmo de las
seguidillas es rápido de gran viveza en cuanto al ritmo que
toma el cuerpo, brazos y pies. Dicho baile tiene tres
tercios, con sus nueve coplillas o cantares. Cada tercio
consta de tres pases de ocho compases seguidos de música y
otros cuatro o cinco, indistintamente según las comarcas, de
toque de guitarras y bandurrias. La posición de los
bailarines, antes de comenzar el baile, es esta: Los mozos,
puestas las manos en las caderas, se colocan frente a las
mozas, mientras éstas, sujetando las castañetas en las
manos, con las cuales marcan los movimientos, permanecen con
la mano derecha en la cadera y colgando la izquierda,
quedando de esta forma preparados hasta que preludia la
rondella, compuesta generalmente de guitarras, bandurrias,
panderetas, platillos y el típico tiplillo, que en algunas
comarcas tiene el nombre de requinto.
Al ser la Mancha la región
central de España, desde allí se extendió la seguidilla por
toda la Península Ibérica transformándose en sevillanas,
malagueñas, el fandango, las boleras de La Solana o
meloneras de Daimiel con un movimiento más reposado y
señorial, seguidillas jaleadas de Cádiz o las seguirillas o
gitanas. Las seguidillas que más han trascendido en la
coreografía española han sido, sin duda alguna las
manchegas.